jueves, 22 de mayo de 2014

Premios Dardo.

Este es un reconocimiento a la dedicación, creatividad y esfuerzo de los blogueros que a través de sus entradas transmiten valores personales, culturales y éticos.

Normas del premio:

1. Incluir la imagen del premio.
2-Mencionar y enlazar el blog que te ha nominado. Novelas Humphrey (http://remembermeamyf.blogspot.com.es/)
3-Nombrar y enlazar a 15 blogs que creas que merecen ser nominados también este premio.

Blogs nominados:
1-Oro plateado: http://oroplateado-novela.blogspot.com.es/
2-Novelas Startes: http://www.tunovelallamadastates.blogspot.com.es/
3-Libros Juveniles: http://adictaaloslibrosjuveniles.blogspot.com.es/
4-Notis: http://historiastraslahoguera.blogspot.com.es/
5-Entre la espalda y la pared: http://entrelaespalda.blogspot.com.es/
6-La Ciudad de Maldea: http://elbosquedelossecretos.blogspot.com.es/
7-Pequeño Sinsajo: http://sinsajop.blogspot.com.es/
8-El mundo de los Libros: http://elmundodeloslibros25.blogspot.com.es/
9-Destiny: http://novela-destiny.blogspot.com.es/
10- Imagine your Story: http://imaginationisthedream.blogspot.com.es/
11-Los pies en la Tierra: http://millonesdesonrisasinesperadas.blogspot.com.es/
12-Un amor mal olvidado: http://unamormalolvidado.blogspot.com.es/
13-¨Kar¨: http://novelakar.blogspot.com.es/
14-Light in my Darknes:  http://novela-light-in-my-darkness.blogspot.com.es/
15- Sin Fronteras: http://chicassinfronteras.blogspot.com.es/

martes, 25 de febrero de 2014

Del 1 al 3 ¿qué boto me darías como escritora? (Resultado de la encuesta)

He de decir, que no me esperaba el resultado de la encuesta y lo digo de todo corazón.
Os debo de dar las gracias por el apoyo que me habéis mostrado leyendo mis idas de olla y sobre todo por animarme a seguir escribiendo. Todo empezó como un juego, un resto personal del cual, he obtenido un gratificante resultado.
Os informo, que he pensado en publicar ¨Sin Nombre¨; llevarlo a una editorial y probar a ver si hay suerte o que por el contrario me lo tiren a la cara, pero la verdad, es que tengo mucho miedo de lo que pueda pasar. Mucha gente me ha dicho que quien no arriesga no gana y eso lo sé, es una ley de la vida de las muchas que hay, eso esta claro, pero no dejaría de ser un palo que me dijeran que mi ¨novela¨(por llamarla de alguna forma) no es lo suficientemente buena; porque estoy súper contenta de los resultados que he obtenido y de los que estoy obteniendo con ¨The Wrach¨ (http://thewrach.blogspot.com.es/).
¿Por qué os estoy contando esto? Pues la verdad, es que no lo sé, supongo que me he acostumbrado, además, siempre es mucho más fácil decir lo que se siente cuando nadie te conoce físicamente.
Un beso a todos.

jueves, 6 de febrero de 2014

¿Quieres que llegue el final de Sin Nombre?

A pesar de que no ha habido muchos votos, el resultado mayoritario de la encuesta ha sido que no y espero que eso signifique que os ha gustado ¨Sin Nombre¨.
Aunque la historia haya acabado, no voy a dejar de hacer encuestas, al menos de momento y me gustaría que siguierais contestado y votando en ellas, sobre todo esta última, que es bastante importante.
¨Del uno al 3 ¿qué voto me darías como escritora?¨ Siendo el  el más alto, claro está jajaja. Esta encuesta durará algo más de tiempo, pero repito, es importante.
Un beso.

lunes, 3 de febrero de 2014

Prólogo de ¨The Wrach¨

Desde muy pequeña mis padres me habían enseñado que el mundo estaba dividido en dos tipos de especies:
Por un lado estaban los vampiros nocturnos, los hijos de la noche; también conocidos como los Marwolaeth, que significa muerte en galés. Eran aquellos que representaban los cuentos de terror que desde tan pequeña mi madre me había contado. Eran fríos, sucios y despiadados, solo les importaba el beneficio propio y la sangre. 
Y por el otro lado nos encontrábamos los vampiros diurnos, los hijos del Sol, también conocidos como los Wrach, que en galés significa bruja y estamos al servicio de los humanos desde tiempos inmemoriales. Cada uno posee un don, repartidos entre la Tierra, el Fuego, el Agua y el Viento. Somos los siervos de la naturaleza.
Ambas especies, aunque parezca mentira, venimos de la misma y esa es la Wrach.
Cuenta la leyenda, que antiguamente, cuando todavía se pensaba que la tierra era plana, todas las especies convivían en paz, entre ellas la humana y la raza vampírica.
Los vampiros, a pesar de las muchas historias que circulan de nosotros, podían caminar entre la luz del Sol. Los humanos no los huían, ni los temían, debido a que lo de la sangre humana era otra fábula inventada para asustar a los niños.
Todos eran una gran familia, convivíamos juntos, luchaban los unos junto a los otros, codo con codo. Brujas, vampiros y humanos, eran felices, hasta que un día, la oscuridad se impuso.
Mikael, el vampiro más viejo de todos, fuerte y rápido como el que más, estaba cansado de que los humanos los utilizaran para luchar, al menos, así era como él pensaba. Un día, se alzó, haciéndose con un ejercito y masacrando a las ciudades.
La sangre corría por las calles manchando todo a su paso; los hombres, mujeres y niños huían, pero por más que corrían, no podrían librarse del cruel destino que les acechaba.
Los Wrach, los vampiros, tuvieron que luchar contra los de su misma especie, contra los de su propia sangre. Brujos y brujas de todos los lugares se unieron a la causa, entregando así sus vidas en sacrificio, para llevar a cabo el hechizo que partiría a la especie en dos, la maldición del Sol, apartándolos así de las calles durante el día; quitándoles su alma y con ello su poder, lo único que les quedaba.
Desde entonces, nada volvió a ser lo mismo. Los humanos los temían, asustados de que volviera a haber otro alzamiento. Los Wrach tuvieron que esconderse, para evitar que  les dieran caza, pero aún así, no olvidaban su anterior vida, la unión entre ellos y los humanos y decidieron seguir protegiéndolos desde las sombra.
No se ha vuelto a saber nada de Mikael, algunos dicen que sigue deambulando por las calles, otros, que está calcificado en una tumba en lo más profundo de la tierra y otros, dicen que solo aguarda el momento de llevar a cabo su venganza.
A pesar de todo, las especies quedaron dividas entre el bien y el mal. Lo que nos diferencia es la sangre y la vida. Los Marwolaeth están muertos, ellos carecen de alma mientras que nosotros los Wrach, estamos completamente vivos. Ellos se alimentan de sangre humana, mientras que nosotros, como nuestros antepasados, seguimos una dieta de sangre animal.
Los Marwolaeth nos superan en número, siempre lo han hecho, debido a que su reproducción es tan sencilla como dar su sangre a la victima y posteriormente matarla, en cambio, un Wrach nace de la unión de dos Wrach o de uno con una bruja o brujo, lo único que ambas especies compartimos, es la inmortalidad.
Desde que el primer Wrach fue maldecido, quedando así sujeto a la maldición del Sol, nuestras especies se encuentran en una guerra continua. Nosotros nos encargamos de proteger la vida de los humanos, impidiendo que los otros los ataquen.
Nadie sabe sabe de nuestra existencia y nosotros, los Wrach somos los encargados de que esto siga siendo así.


Si quieres seguir leyendo esta nueva novela, solo tiene que visitar mi otro blog: http://thewrach.blogspot.com.es/





sábado, 1 de febrero de 2014

Un Adiós que comienza por un Hola.

En primer lugar, quería agradeceros a todos y cada uno de vosotros y vosotras que cada día que subo un capítulo, se mete en el pc, móvil o lo que sea y lee las pequeñas locuras de esta escritora frustrada.
Sinceramente y lo he repetido un montón de veces -y seguiré haciéndolo, porque es así- nunca pensé que ¨Sin Nombre¨fuera a gustar y tuviera tanto éxito como el que ha tenido. Sí, para muchos las visitas que tengo o los seguidores serán pocos, pero para mí... es todo un mundo. No importa la cantidad, sino la calidad. Con esto quiero decir que me alegro de que, aunque sean pocas personas, al menos os guste lo que hago.
En segundo lugar, os explico un poco el título. No me voy, me quedo aquí para seguir escribiendo y compartiendo mis idas de olla con todos vosotros. ¨Sin Nombre¨ ha acabado, le he puesto punto y final, pero con él llega el comienzo de una nueva historia; se llama ¨The Wrach¨. La protagonista es una chica y la historia está narrada bajo su punto de vista, nos cuenta como ve y ha visto ella el mundo y todas sus aventuras. No quiero dar muchas pistas, a pesar de que ya está publicada, porque así, al menos os pica un poco la curiosidad, solo diré que (¿cómo no?) es una historia sobrenatural en la que habrá: dos especies enfrentadas, guerras, aventuras, amor, pasión... sucesos inesperados...
Espero que con esta nueva novela, me acojáis tan cariñosamente como lo habéis hecho hasta ahora con ¨Sin Nombre¨y si me vais a hacer la pregunta obvia de: ¿habrá segunda parte de ¨Sin Nombre¨?; la respuesta es SI, la habrá, pero cuando termine la nueva que he empezado.
De nuevo, muchísimas gracias. Es algo que no me cansaré de decir y a pesar de que interaccionéis poco conmigo (¬¬¨) os llevo guardados en una habitación de mi corazóncito.
Un beso.
ENLACE DE ¨THE WRACH¨: http://thewrach.blogspot.com.es/

viernes, 31 de enero de 2014

Capítulo 34 (epílogo).

A la mañana siguiente me desperté en mi cama. Reinaba un sutil silencio en toda la casa, no se escuchaba ni el revoloteo de una mosca.
-¿Qué ha pasado? -me pregunté a mi misma con un bostezo.
Estuve a punto de pisar a Betsi, que estaba dormida en el suelo, junto a mi cama. Llevaba puesto un chándal viejo y agujereado por todos lados. Se la veía tan en calma...
Había tenido un sueño de lo más raro. Solo recordaba ciertas imágenes que me venían borrosas, pero nada claro. Recordaba estar en el bosque junto a una casita blanca, luchar con dos tíos vestidos de negro, ver a Elhija escupiendo sangre y a Caleb, en el suelo.... *¡CALEB!*
De un salto me levanté de la cama, intentando hacer el menor ruido posible para no despertar a Betsi. Salí de la habitación como alma que lleva al diablo y atravesé el cuarto de baño para entrar en la de Caleb. Estaba vacía. No había nadie.
Entonces fue cuando todo vino de golpe. El dolor que sentí por los puños de Daniel, la alegría al ver que iba ganando en mi lucha contra Gabriel, el recuerdo de la impotencia que sentí cuando éste me partió la columna y no podía moverme.... la sensación de poder cuando le prendí fuego a mi hermano y el confort al acariciar la melena del león negro. *Dios, no...* Derrumbada, me apoyé contra la pared y me dejé caer hasta llegar al suelo.
Caleb... mi Caleb... la última imagen que había tenido de él había sido cuando Gabriel lo aplastaba entre sus brazos y yo, como una estúpida le había dejado hacerlo.
Las lagrimas comenzaron a salir a borbotes de mis ojos. No podía parar de llorar. Hundí mi cabeza entre las manos y me hice un ovillo en el suelo. Sentía una pesadez en el esternón, como si alguien me lo estuviera aplastando con una apisonadora. El dolor crecía y con él mis ganas de llorar.
-Oh Thess... -susurró Betsi al verme en aquel estado.
La chica se arrodilló junto a mi y me envolvió en un cálido abrazo.
-Duele -sollocé- duele mucho.
-Lo sé, pequeña, lo sé... -pasó su mano por mi pelo, acariciándome- lo sé.
-Es por mi culpa, Caleb ha muerto por mi culpa.
-Shhh... no digas eso, eso no ha sido así y lo sabes.
-¡Sí! -estallé separándome de ella- ¡TODO ESTO ES POR MI CULPA Y AHORA MI MEJOR AMIGO ESTÁ MUERTO! ¡MUERTO!
-Thess... ya está, no te castigues, no ha sido tu culpa -extendió los brazos hacia mí, pero me aparté de ella saliendo de la habitación, no podía estar allí.
Bajé al salón a toda prisa. Quería salir de allí, no podía estar en esa casa, todo me recordaba a Caleb, a mi mejor amigo, al que era o había sido mi novio. La ira se abrió paso entre mis sentimientos y comencé a destrozar cosas.
Agarré el DVD y lo lancé contra la pared; tiré la televisión al suelo, estallando la pantalla. Cogí uno de los cojines del sofá y lo hice pedazos. Cuando fui a coger el otro, Betsi me lo arrancó de las manos y me empujó, obligándome a sentarme.
Miré sus ojos y por un momento pensé que iba a pegarme un guantazo, pero hizo todo lo contrario; se sentó a mi lado y volvió a abrazarme esta vez con más fuerza.
-Lo siento Thess, de verdad, lo siento tanto... si algo llegara a pasarle a Nathe, estaría igual o peor que tú. Lo siento.
No sabía qué responder, solo lloraba. Mi instinto me obligó a dejar los brazos a los lados, no le devolví el abrazo, estaba sintiendo pena por mí y eso nunca me había gustado, pero por una vez en la vida, me olvidé de él y la abracé. La abrazaba tan fuerte que me daba hasta miedo de partirla en dos. La quería tanto... había sentido miedo por ella, pensando que podría pasarle algo, en cambio, allí estábamos, sentadas en un sofá, abrazadas la una a la otra y yo era la que estaba dañada.
Nos quedamos así un largo tiempo, ninguna de las dos se movía y si lo hacíamos, era para achucharnos con más fuerza.
Me sorbí la nariz, ya algo más tranquila y me separé de ella. Respiré hondo y sequé mis lágrimas con la manga del pijama. *Un momento... ¿qué hago yo en pijama?*
-¿Qué hago yo aquí? -la miré confundida- Lo último que recuerdo es quedarme inconsciente en el suelo.
-Bueno, sobre eso.... -apartó su mirada  y se pasó una mano por el pelo- fue Elhija quien te trajo hasta casa.
-¿Qué? -pregunté atónita con los ojos como platos.
-Sí -asintió aún sin mirarme- él te trajo hasta aquí y me contó todo. Al principio me asusté mucho, porque el estaba lleno de sangre y hecho un arapo y tú... estabas entre sus brazos. No me lo pude creer. En un primer momento lo primero que me salió fue pegarle -me miró por fin- pero cuando te vi y le vi...
-¿Él me trajo hasta aquí?
-Ajá -volvió a asentir.
-Pero... - abrí la boca y la volví a cerrar.
*¿Cómo es posible si la última vez que lo vi estaba medio muerto?* Muchas preguntas bombardeaban mi cabeza, en realidad, era como un campo de minas.
-¿Qué te dijo? -susurré aún sin creérmelo.
-Bueno, pues... me contó que Daniel le había tendido una trampa y que te dijera que aunque sabe que no le creerás que lo siente mucho y que él no quería que nada de esto pasara.
-¿¡QUÉ ÉL NO QUERÍA QUÉ!? -me incorporé indignada y cabreada.
¿Cómo se atrevía? ¿¡Cómo se atrevía?! Más bien por su culpa había pasado todo aquello, si él no hubiera querido que hubiera pasado nada, no me habría distraído con aquel beso y me habría contado que Gabriel estaba planeando su golpe final. Él había ayudado a Gabriel y a saber qué más cosas había hecho y dicho.
Ahora entendía de qué conocía a los dos brujos que nos atacaron en el bosque, había estado con Gabriel desde un principio.
-Thess, Thessa. Siéntate, aún hay más.
-¿MÁS! ¿MÁS? ¿¡Qué te dijo!? ¿¡Que me va a regalar una ramo de rosas y una caja de bombones para llenar el vacío que ha dejado Caleb en mi vida!?
Nada más decir eso, me arrepentí. Betsi me miró asustada. Algo normal teniendo en cuenta que estaba agarrando el respaldo del sillón y casi lo había arrancado de cuajo. Estaba pagando con ella algo que no tenía culpa.
-Lo siento... -agaché la cabeza y volví a sentarme a su lado- es solo que... en fin. Lo siento. ¿Qué hay más?
-Está bien -asintió agarrándome la mano para mostrarme  su apoyo-. Me dijo que cuando consiguió liberarse de las esposas y salió de la casa, solo estabas tú en el suelo, que era como si nada hubiera pasado. Ni Gabriel ni Daniel se encontraban allí; ni tan siquiera Caleb.
Aquellas últimas palabras, no sabría cómo definirlas. ¿Me estaba diciendo que el cuerpo de Caleb, no estaba allí? Un atisbo de esperanza llegó hasta mi corazón como una flecha.
-Eso quiere decir que... -susurré casi sin fuerzas.
-Que Caleb podría no estar muerto.
Una pequeña parte de mi, me decía que lo que Betsi decía tenía sentido y que Caleb podía seguir con vida, simplemente capturado por Gabriel, pero la otra parte, la que era un noventa y nueve por ciento, me decía que no me ilusionara. Yo misma había visto a Gabriel matarlo, había visto la última chispa de vida en los ojos del león y esa imagen se repetía una y otra vez en mi cabeza.
Quería aferrarme a la parte buena, a la que me decía que Caleb estaba vivo, porque, de estar muerto... yo lo habría sentido ¿no? Él estaba ligado a mí, por lo que eso hacía que yo también lo estuviera a él y quitando el dolor que sentía, no era nada fuera de lo común tras perder a un ser querido.
Algo me decía que de haber sido al revés y ser yo la que hubiera muerto y Caleb el que estuviera en mí lugar, él no pararía hasta ver mi cadáver con sus propios ojos.
Decidida, me levanté del sofá y me cuadré de hombros bajo la mirada aturdida de Betsi.
-Sea lo que sea lo que le haya pasado, no pararé hasta encontrarlo y si es cierto que ha muerto, lo traeré de vuelta aunque me lleve la vida en ello.


                                                                    FIN.

Capítulo 33.

Gabriel y Daniel me miraron desconcertados y este último sacó la mano del pecho de Elhija, quien cayó derrotado en el suelo. Lo miré asustada, pensando que estaba muerto, pero no, no era así. Las manos de Daniel se encontraban vacías.
-Tú -susurró Gabriel. No me cabía duda de que lo había pillado con la guardia baja y pensar eso me llevó a sonreír.
-Hola -saludé con sorna- bonita fiesta. He pensado en unirme a vosotros. Un poco gore para mi gusto -arrugué la nariz con asco y volví a sonreír- pero una fiesta es una fiesta. Por favor... continuar con lo que estuvierais haciendo; no pretendía interrumpir.
-Vaya, me alegro de ver que estás de tan buen humor.
-Es que si me preocupo me salen arrugas y me gusta eso de conservarme joven.
Me estaba sorprendiendo a mi misma. ¿De dónde salía aquella valentía? Me sentía fuerte o al menos, eso quería aparentar. Supongo que fue la sorpresa de sus caras al verme aparecer por allí lo que me llevó a comportarme así; bueno, eso y que no quería que se me notara el miedo; eso les daría ventaja sobre mí y no estaba dispuesta a perder.
-Estoy muy apenada con vosotros dos -puse una mueca triste y señalé con la cabeza a Daniel y a Elhija quien me miraba dolorido desde el suelo-. Os había invitado a cenar y ¿así me lo agradecéis? Que pena...
-Thessa yo... -Elhija intentó hablar, pero cuando lo hizo empezó a toser escupiendo sangre. Por una parte me alegré, pero por otra quería ir hasta él y ayudarle.
-Me alegra verte de tan buen humor - repitió Gabriel. Avanzó un paso hacia mí, pero yo me mantuve firme donde estaba- teniendo en cuenta que técnicamente te estás entregando.
Él seguía avanzando lentamente, pero yo no me movía del sitio. No sabría decir si por miedo o valentía, pero mis piernas seguían quietas. Desvié la mirada hacia Caleb, que estaba inconsciente en el suelo. Estaba tan quieto, que parecía que estaba muerto, pero no, no era así, podía sentir su corazón palpitar y eso me alivió y me llenó aún más de fuerzas. Teníamos que salir de allí fuera como fuera; esto era entre Gabriel y yo; y yo no estaba dispuesta a someterme ante él.
-¿Entregarme? ¿yo? -ladeé la cabeza- Nunca -sonreí con los colmillos desenfundados.
Entonces, a partí de ahí, todo pasó tan sumamente rápido... Gabriel, quien se encontraba a pocos metros, corrió hacia mí, empujándome tan fuerte que salí disparada por la puerta de entrada; por suerte, que ya me esperaba su reacción, fui capaz de mantener el equilibrio al caer. Me erguí en mi sitio y me puse en posición de defensa. Él salió de la casa con parsimonia, regodeándose entre aires de superioridad. Ya nos habíamos enfrentado otras veces y siempre habíamos tenido que salir huyendo, pero esta sería distinta, esta vez sería él o yo.
-¡A eso le llamas tú atacar! -fardeé entre carcajadas fingidas para cabrearlo.
Sabía que si lo cabreaba, actuaría sin pensar. Era como yo, a mi me pasaba lo mismo, por eso aquel estado de serenidad que mantenía, sabía que si me ponía nerviosa bloquearía mi mente y actuaría sin más y eso no podía permitírmelo. Técnicamente, eramos hermanos y a pesar de nuestras diferencias, la terquedad era algo que teníamos en común.
Volvió a salir corriendo hacia mí, pero esta vez le esquivé pegándole una patada en la espalda cuando pasó de largo. Se dio de bruces contra el suelo y eso me hizo sonreír, algo que no duró mucho, pues tan rápido como apareció se esfumó al notar un impacto en mi estómago que me hizo doblarme por la mitad. Daniel se había unido a la pelea. Eran dos contra uno, clara desventaja para mí.
Intenté levantarme con rapidez, pero no me dio tiempo; Daniel ya se encontraba sobre mí pegándome puñetazos en la cara. Intentaba esquivarlos, pero caca vez eran más fuertes y rápidos. Sentí mi propia sangre caer por mi nariz junto con un chasquido. ¡Me había roto la nariz! Sin saber muy bien hacia donde apuntaba, pues no veía absolutamente nada, solo unos destellos; apunté con los dedos y los hundí en su rostro. El blanco eran sus ojos, sí, era algo muy sádico, pero aquel cabrón me había partido mi preciosa nariz. Sentí algo blando y mojado en la yema de los dedos y posteriormente escuché un alarido y sus piernas se aflojaron en mis costados. ¡Bingo! Había acertado. Con un empujón, me lo saqué de encima y me puse de pie. Sentí un leven mareo al hacerlo, después de tantos puñetazos y golpes, todo mi ser se encontraba aturdido, pero no había tiempo para quejarse.
Limpié la sangre de mi cara con la manga de la chaqueta y volví a ponerme alerta. Todo estaba sumido en un profundo silencio aterrador que me puso los pelos de punta; lo único que se escuchaban eran los gritos de Daniel quejándose a mi espalda. Me agaché y con un giro de muñeca, le partí el cuello quedándole inutilizado para unos cuantos de minutos.
Busqué a Gabriel, pero no estaba por ninguna parte. Aquello no era normal; ¡Gabriel no estaba! ¿Dónde se había metido? No tardé mucho en descubrirlo cuando noté un golpe en mi columna vertebral que me envió una descarga de dolor por todo el cuerpo. El grito que salió de mi garganta fue desgarrador. Me había partido la columna y ahora no podría moverme  hasta que las vertebras volvieran a unirse.
Caí al suelo boca abajo. El dolor era tan insoportable que las lágrimas empezaron a salir de mis ojos y todo el auto control que había tenido hasta el momento se esfumó para cederle el puesto al pánico.
Con el pié, Gabriel me dio la vuelta en el suelo, quedando ahora con la espalda rota pegada a él. Visto desde abajo, era más aterrador. Las sobras de sus ojos se extendían hasta la comisura de sus labios y tenía el pelo alborotado y lleno de barro. Se agachó hacia mí con una sonrisa felina y se colocó encima, probándome más dolor.
-He de reconocer que has estado hábil a la hora de defenderte.
-Gracias -dije como fui capaz, tragándome el nudo que tenía en la garganta- aprendí del mejor.
-¿De ese amigo tuyo? -con un gesto de la cabeza, señaló a la casa- pues no le ha servido de nada.
Cerré los puños con fuerza. Quería pegarle tal guantazo que le estaría dando vuelta la cabeza de por vida. ¿¡Cómo se atrevía a decir eso de Caleb!?
-Eres un...
-Ríndete ya hermanita -se carcajeó y se agachó hasta mi oído para susurrarme:- ya eres mía.
Noté su putrefacto aliento como una ola de calor bochornoso sobre mi cara y eso me asqueó. Debió de darse cuenta de mi mueca, pues se echó a reír, aunque la risa no le duró mucho. Una mancha negra gigantesca se abalanzó sobre él y me lo quitó de encima.
Giré la cabeza para mirarle y me di cuenta de que aquella mancha negra se trataba de Caleb; se había transformado. Un sentimiento de alivio y alegría comenzó a crecer en lo más profundo de mí. ¿Y sí ganábamos? ¿Y sí todo acababa ya? ¿Y si Caleb acababa con Gabriel? Quería levantarme y ayudarlo a acabar con mi hermano, pero mi columna no se había terminado de juntar y seguía sin sentir las piernas por lo que solo pude limitarme a observar.
El león negro, osea, Caleb, estaba dando vueltas alrededor de su presa, en ese caso Gabriel quien, a juzgar por su cara, se encontraba algo desconcertado. Este último se lanzó contra el león, pero fue mucho más rápido y lo esquivó dándole un zarpazo en el pecho. *¡Eso es, eso es!Tú puedes amigo, tú puedes...*. Caleb aprovechó que Gabriel se encontraba de espaldas hacia él y con un salto, se colocó encima tirándolo al suelo bocabajo. *Ya está, lo tienes ganado, solo queda un corte limpio en el cuello y.... ¿¡Qué!? ¡NO!* Caleb calló al suelo con unos alaridos que me destrozaron el corazón. Gabriel estaba haciendo uso de su magia y contra eso, Caleb podía combatir.
Me sentía inútil. Quería levantarme y asfixiar a Gabriel con mis propias manos, sentir cómo su vida se escapaba y yo era quien le daba muerte, pero eso no podía ser, aunque sí podía utilizar mi magia para darle apoyo a Caleb.
Extendí mi brazo hacia mi hermano y me concentré en los hormigueos habituales. El collar empezó a arder en mi pecho, sentía cómo me abrasaba y una fuerza se abría paso otorgándome más poder. Era una fuerza que nunca antes había sentido, pero que me hacía pensar que era capaz de todo.
Ver a Caleb retorciéndose en el suelo de dolor, no me ayudaba para nada, por lo que dejé de mirarle y miré a Gabriel. Nuestras miradas se cruzaron, justo a tiempo para dedicarle una sonrisa antes de que sus ropas empezaran a arder. Sus ojos se volvieron como platos y se tiró al suelo para apagar las llamas, pero no lo
harían, no hasta que yo no quisiera.
Sentí una especie de hormigueo en las piernas y a continuación, escuché un chasquido procedente de mi columna. Recé para que eso significase que ya podía andar. Mi cerebro le envió una orden a mis piernas para que se movieran y estas respondieron. A pesar de la situación en la que estaba, mi mini yo empezó a dar saltos de alegría, algo que me hizo bajar la guardia. Cuando miré a Gabriel, este ya no se encontraba entre las llamas, simplemente estaba tumbado en el suelo y de su ropa salía un humillo en forma de espiral.
Me incorporé y me dirigí hacia Caleb para ayudarle a levantarse. Seguía transformado y medio grogui por el ataque de mi hermano.
-Esta bien -le susurré en la oreja mientras le acariciaba el lomo- ya ha pasado todo, está bien, no te preo...
Noté que unas manos me aferraban por los  brazos y me lanzaban lejos de Caleb.
Había sido una estúpida al pensar que Gabriel había sido derrotado. Di varias vueltas sobre el suelo, arañándome la cara. Me aferré con los dedos a la garbilla intentando frenar, pero solo conseguí rasgarme la piel.
Una mezcla de emociones se apoderaron de mí y la que iba ganando era el terror y el pánico. Levanté la mirada, aún tumbada en el suelo, medio inconsciente; algo de lo que me arrepentiré toda mi vida.
Gabriel sostenía a Caleb en sus brazos, agarrádolo por el lomo. Escuchaba los alaridos del león desde donde estaba, veía sus ojos lastimeros y llenos de lágrimas y lo peor de todo es que me estaban mirando y yo no podía hacer nada. Escuché un último gemido de dolor antes de sumirme en la oscuridad.